Adolescentes y familias
¿Qué deberían saber las familias sobre los compañeros de IA?
¿Cuál es la respuesta breve?
Un compañero de IA busca mantener una conversación que se sienta personal. Antes de permitir su uso, conviene revisar qué propone la aplicación, sus requisitos de edad y cómo se compartiría cualquier preocupación con un adulto. Una respuesta cercana no convierte a un chatbot en una persona de confianza.
¿Qué nos dice realmente el estudio de 2025?
Common Sense Media encuestó a 1.060 adolescentes de 13 a 17 años en Estados Unidos, en abril y mayo de 2025. El 72 % declaró haber usado compañeros de IA al menos una vez. El informe estudia ese uso conversacional, no todas las actividades escolares con IA.
Es una encuesta de uso declarado: no permite concluir que el 72 % haya sufrido daño, ni trasladar el porcentaje a niños de primaria o a todos los países. Su fecha también importa: es una fotografía de 2025.
Fuente: Robb & Mann / Common Sense Media — Talk, Trust, and Trade-Offs (2025), pp. 1–2
¿Cómo podemos hablar del tema sin empezar por un interrogatorio?
Una entrada útil es pedir que expliquen la diferencia entre una herramienta que ayuda con una tarea y una que invita a seguir conversando. Se puede hablar de ejemplos inventados, sin exigir que un adolescente muestre una conversación íntima.
Tres preguntas abren espacio: ¿qué te resulta atractivo?, ¿qué harías si te pidiera guardar un secreto?, ¿a quién acudirías si una respuesta te preocupara? La finalidad es saber si existe un camino claro para pedir ayuda, no conseguir la respuesta que el adulto espera.
¿Qué límites podemos acordar en casa?
El acuerdo debe poder explicarse con ejemplos. «Si la conversación me incomoda, la cierro y te lo cuento» es más fácil de practicar que «usa internet con responsabilidad». Revisad el acuerdo cuando cambien la herramienta o las circunstancias.
- Revisar juntos el propósito de la aplicación y sus requisitos antes de usarla.
- Dejar fuera datos privados propios y de otras personas.
- Acordar momentos de uso y una forma sencilla de detener una conversación.
- Nombrar a una persona real a quien acudir cuando aparezca una preocupación.
¿Qué actividad puede hacer una escuela sin abrir cuentas?
Proponer un diálogo inventado en papel: un personaje recibe una respuesta muy amable, pero que le pide información personal. El grupo identifica qué le hace confiar, qué dato no compartiría y a qué adulto pediría ayuda.
Es importante señalar que el diálogo es ficticio. No hace falta mostrar conversaciones privadas del alumnado ni pedir experiencias personales. La actividad puede centrarse en decisiones observables: detenerse, reconocer una petición y elegir a quién consultar.
¿Cómo encaja esto en una charla de AI with Marcé?
Defiéndete de la IA ofrece un espacio para practicar privacidad, criterio y petición de ayuda con ejemplos adaptados al grupo. La escuela puede plantear esta necesidad en la conversación inicial para acordar el alcance. No se presenta como terapia ni como sustituto del acompañamiento familiar y escolar.
Defiéndete de la IA. Ver el programa y su PDF →¿Qué fuentes hemos consultado?
¿Cómo elaboramos estas respuestas?
Contrastamos las afirmaciones con las fuentes enlazadas. Las actividades son propuestas educativas de AI with Marcé; no resultados de estudios ni experiencias de aulas que no hayamos documentado. Las fechas indican publicación y cambios de contenido. Puedes escribirnos para señalar una corrección. Escribir a Alex.

